
Se levanto Nelson al ver que Sara corrió después de haber estado con el toda la noche, tomo sus pantalones y su polera y corrió detrás de Sara y ella no se detenía.
Miraba hacia atrás y veía como Nelson la llamaba.
Nelson: Sara, deja de correr… Sara, no voy a dejarte, sé que me quieres.
Sara: Ya lo sé. Nunca he sentido nada parecido. Jamás pensé que tendría la oportunidad y tú me las has dado.
Al tomarla y pararse frente a ella para que no huyera mas, la tomo de los brazos, estaban parados en un paso nivel era temprano casi estaba amaneciendo.
Ella con la bufanda de colores que tejió cuando conoció a Nelson y que compartió muchas momentos agradables y desenfrenados.
Nelson: Entonces ¿por qué haces esto?
Sara: Porque empieza a ocurrir
Nelson: No me importa
Sara: Nelson, si te vas ahora lo que teníamos será perfecto para siempre
Nelson: Sara, la vida no es perfecta
Sara: Lo único que tenemos es cómo vas a recordarme… Y necesito que ese recuerdo sea fuerte y hermoso. ¿Entiendes?… Si yo sé que me recuerdas podré enfrentarme a todo… Tú eres mi inmortalidad
Terminando de decirle eso a Nelson se abrasaron y se besaron, Nelson la tomo del rostro y la miro fijamente;
Nelson: Quiero cuidar de ti, Sara
Sara: Estaré bien. Vuelvo a casa. Necesito hacerlo. No debes preocuparte. Tú seguirás aquí y tendrás un vida maravillosa. La que te mereces
Nelson: Yo solo te quiero a ti
Sara: Ya me tienes… Para siempre. Deja que me vaya
Nelson: Está bien, Sara. De acuerdo…
Comenzó a ponerle la bufanda en sus ojos y la amarro de tal forma que el no la podía ver, al hacerlo Sara lo beso y le dijo:
Sara: Te quiero Nelson Moss
Nelson: Te quiero, Sara Deever
Ella se alejo, corrió y Nelson se quedo ahí parado en ese amanecer con la vista tapada con la bufanda, estirando su mano y ver que no la alcanzaba y notar que ya no estaba comenzó a sacar lo que no le permitía ver y sus ojos llenos de lagrimas miro al cielo y siguió su camino en busca de ella.

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